lunes, 16 de enero de 2012

5 Años de Ansiedad


Todo marchaba a la perfección,
se consideraba niña de imaginación
levantarse a las 6 am era su dedicación
arreglarse y alistarse por rápida acción
un cuerpo, y sobre él un uniforme
que de cierta forma lucia inconforme
aún así no dejaba de hacerse adorable
la fiel rutina de su responsable.

Lentamente transcurrían los días
sin pedir permiso y sin dar analogías
esta niña se fue llenando de alegría
poco a poco y día a día
fué creciendo en conocimiento
con un problema y un razonamiento
letras y números llenaban su intelecto
como canciones que se quedan sin aliento.

La niña de sueños inagotables
se convertía en señorita amigable
en el día a día se dio cuenta
que entre la estrella y la luna
existían diferencias
aunque no eran muy claras
debía sin duda alguna aceptarlas
a pesar de todo aún no conocía la vida…

Entre fiestas y reuniones recreaba aquel silencio
aunque era muy aplicada no dejaba en manifiesto
la irracionalidad de ciertos ignorantes y sociegos
bailaba al ritmo del respetuoso maestro.

Esa niña se hizo amiga
de quien menos quería
las llamadas día a día
formarón su poesía
se hizo costumbre la melancolía.
Sin querer la analogía
dejó el temor en agua fría
se compenetraron tanto
que sus secretos
exponían, dejando
en manifiesto la entera
e inagotable compañía.

Y en el final del iracundo
mar, en la lluvia del océano,
surgen las alas de albatros
como dos sistemas de sal,
estableciendo en el silencio,
entre las rachas torrenciales,
con su espaciosa jerarquía
el orden de las soledades.

De pronto un día llegó sin algún esperar, era tan común que se pretendía olvidar como todos lo que no tiene importancia en el mar, pero inesperadamente sucedió y un susurro de amor propuso una canción para bailar un vals de inagotable pasión. Esa niña nunca pensó que tanta extrañeza podría existir y en silencio acepto lo que no pudo gritar en una conversación,  miles de ideas locas tropezaban sus pensamientos ella no quería aceptar lo que estaba sucediendo, ignorando oportunidades paso días de salubridades. En el algún momento debía reaccionar que era algo que no podía esperar… Aún pensándolo docientas veces se atrevió como el valiente-curioso que entra en la jaula de un león, causaba tanta extrañeza en ella que nunca creyó que fuese realidad semejante locura. Muchos hechos pasaron y poco a poco se fueron solidificando dos cuerpos en uno. A esa niña de sueños mezquinos le dejaron un centenal de besos marcados como huellas sobre concreto, aunque menos extrañeza le causaba mas placer le brindaba, en ese convivir se acabó el predecir y dos cuerpos juntos se dedicarían a dibujar un abstracto sin fin. Se entregaron tanto que nunca podrá un elemento quitarle su aliento de interminable suspenso. Esos cuerpos aunque estén a kilómetros de distancia se encuentran sin un milímetro de separación, tan compenetrados como el aire y el oxigeno, como el agua y la lluvia, tan unidos como el mar y el cielo, es una historia de nunca acabar que desgasto fuerzas por tanto AMAR.




¡Escapo de sus manos tanto amor concentrado!

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