Quizás no exista título agradable
al gusto, al sentir y al leer, de pronto y decidí escribir y mis motivos se
quedaron allá, si!, allá en las paredes de mis pensamientos, allá entre
interrogantes y vacíos recuerdos, quizás se murió la neurona que lo maquino, quizás
y no sé si se le ocurrió. Pero aquí estoy … de pronto no sabía como comenzar, y
ya mas bien debo terminar, de pronto no te esperabas nada de esto, de pronto te cuento
y yo tampoco me esperaba hacerlo, pero surgió de pronto y no quise que se
quedara en esa mirada inhóspita , en la puesta del sol o en el insumo de aire
de hace 1 minuto, en el suspiro del doliente; quise plasmarlo … hacía tiempo
que no escribía, pues así lo dice el calendario, no es mi mejor amigo pero lo
admiro, y que tal en esta ocasión lo hago para ti, reitero.. no lo pensé!
Quisiera saber a dónde llegaran
estas líneas pero lo desconozco y de pronto o quizás tú también, así como me desconozco
a mi misma cuando te miro, cuando tus brazos cubren mi cuerpo para hacerme
sentir que estas allí, y que estás conmigo, para darme un tanto mas de protección
solo quizás y solo por un momento. He aprendido y la madurez en ocasiones a
grito me ha dado entender y comprender que expresar lo que sientes es una mejor
forma de sentirte libre (romper el silencio, elevar tus alas al viento); quizás
decepciono a mi orgullo, si llega a ver esto, pero prefiero contar, expresarme
y vivir a plenitud, sin cohibirme de ver la luna y ver brillar el sol… Y es allí
cuando apareces tú! No fue fácil vencer mi orgullo, no fue fácil luchar contra
mi propio yo, pero se aprende que una sonrisa no plasma tu mejor momento, quizás
esa lagrima tenga un mejor motivo de suspenso.
Ese silencio que existía, ese
momento incoherente. Basta de reprimir tantas fuerzas, tantas ideas, tantos
absurdos, tanta alegría, tanta agonía, tanta felicidad, tanto llanto, tantas lágrimas,
tantas risas, tantos sentimientos, tantos momentos. ¡BASTA DE TANTO ORGULLO!
Veamos si ese SÍ, hace mas ruido que el delfín ciego de verdades debajo de un cajón y allí el agua, quizás exista esa llamada en el teléfono colgado o una señal eléctrica sin circuito alguno, quizás un cuaderno repleto de hojas de psicología o quizás la agenda de mamá vacía, quizás un pájaro transparente inimaginable al verte o un pingúino verde, quizás un lápiz sin grafito, quizás un beso sin labios sabor a infinito, quizás el sol sin luz, quizás sólo quizá s existas TÚ.


