sábado, 5 de enero de 2013

03.01.2013


Transcurren los tres primeros días del año 2013 y de pronto se le ocurre a mi mente asimilar una extraña sensación,  ¿Qué hay del día de mañana  si no existiera mi única motivación?  , no tenía  respuesta, pero de inmediato se activa la señal de respuestas involuntarias

- abandonaría todo, la primera en surgir.
- seguir adelante, la siguiente.

Para mayor preocupación no existió tercera alguna, por más que me esforzaba en responder. Ahora que señalo lo acontecido pulsando teclas, quizás surja la siguiente… pero no noo, nada mas se me ocurre, 
pensándolo un poco mas de pronto si y…

-Buscar otra motivación, quizás podría responder a la vacía e inhóspita interrogante, tras esta repuesta se produce el nacimiento en la copa de un árbol de un pájaro de hermosos colores, que jamás vera brillar el sol pero si disfrutara su calor, nunca vera el color de una linda rosa pero sentirá su olor, no podrá ver el color de un girasol pero sobre el posara mas de una vez para anunciar resplandor, jamás apreciara los ojos de su futuro amor pero sentirá su mirada de inagotable pasión, durante su existencia no podrá ver volar a sus esperados hijos pero escuchara sus cantos de infinito regocijo, desafortunadamente  es notable …, ¿podrá acaso este pájaro de hermosos colores en algún momento alcanzar el vuelo que sus padres soñaron bajo el ambiente de agradables aromas y deseos de infinitos paisajes? , se sufriría aún más si no tuviera alas, pero las tiene… ¿por qué no volar entonces?

… Se extienden las alas y te dejas llevar, ¿así funciona, cierto? … no soy pájaro no sé como se pueda lograr, apenas camino sobre tierra de grandes pecadores y no alcanzo volar sobre cielos de  inmensos salvadores. Se consumen una a una las opciones, y la interrogante no se sacia a las pocas y rebuscadas expresiones!

Quizás el pájaro aprendió a volar, quizás quienes le dieron la dicha de ser parte del mundo le enseñaron como vencer sin dependencias y luchar contra adversidades, sólo quizás. Muy posiblemente, también pudo haber sido abandonado y nunca recordado o también ha de haber luchado por su propio esfuerzo y aprendió a volar por sobre el ancho y largo mar, no se porque me parece que la última opción siempre es la más acertada, quizás la mas meditada, quizás la opción del desempate, la que propone determinación y coherencia.

Que hermoso imaginar que se propuso a conducir su vida y decidió aprender a volar, “aprender a volar”, se que escribir y pronunciar dicha frase de acción es mucho mas fácil que intentar si quiera ponerla en práctica, se debe dar mas de si, se debe entregar hasta con lo que no cuentas, se debe olvidar a quien pudo estar allí para lograrlo, se debe jugar con las ganas de querer escalar y poder salir, simplemente dejarse llevar por la mano del ausente protector, que nunca nos deja caer en desgarradores abismos, siempre está allí a un lado de la esperanza y la fe <3 .

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